martes, 9 de marzo de 2021

La avenida en mi cintura



La avenida,

aduciendo su nombre de prosapia,

se abre a mi paso mientras la cintura que cargo

pide a gritos ser destronada del dolor.

 

Serán los años

serán las quietudes; la falta de andares o bailares,

serán lejanas como flores las baldosas donde podré caer

y el miedo:

un desencuentro con el tiempo que trata de revelar la verdad del calendario

mientras mis deseos dicen que apenas tengo treinta y nueve.

 

La venida,

la luz de un sol y mediodía encaran mis zapatos

e intento

no molerme a palos y respiro,

pido gancho, llamo a la ambulancia imaginaria del analgésico

y, finalmente, me planto en medio de la plaza para darle aire a mis ansiedades.

 

¿Será verdad este dolor?

¿Serán unos músculos cansados de mí que abandonaron su tarea?

¿Seré yo finalmente agotada de andar?

¿Será un cuerpo ingobernable pidiendo ser atendido? Y desde dónde quiere ser atendido si no llego a entender el dibujo de sus quejas.

 

¿Será verdad el ahogo, el miedo, incluso la audacia?

Voy perdiendo la posibilidad de responder a esta melodía.

 

La avenida sigue siendo cierta.

La camino desde el abismo y pocas veces:

este tiempo de obuses y latigazos me tiene a medias atada/alada y apenas limpia.

Probaré otros pasos por si fueran posibles. 









lunes, 8 de febrero de 2021

Por Peny



Por Peny



La película Heroína, su novela;

Rodrigué y sus palabras en la mesa mientras muere el pasado de Peny en los ojos de Graciela Borges acompañada interminablemente por el leve temblor de sus amorosos labios.

Una historia del grito y soltar la soga del pasado

confusiones

caminatas desde el bullicio de la historia donde se anudarán -finalmente- los idiomas aprendidos y los por aprender.

Y yo la miro

siempre la vuelvo a ver

mi vida, los aconteceres de mi vida me convidan al intento de la desarticulación y del volver de cero como si nada hubiera pasado y, muchas veces, fracasar; otras veces no.

Ella seguirá yéndose a Japón y yo apenas llego hasta el Parque Chacabuco.

 

 

 

 

 

  

viernes, 22 de enero de 2021

Tal vez sea el momento



Tal vez deba escribir sobre los caminos nuevos

lo que se abre

aquello que cierro para siempre

las posibilidades o los impedimentos

adoquines del cuello y alas

 

Tal vez llegó el momento de escribir sobre novedades

la gota no labrada

aquello que no voy a cantar

los alcances o los paredones

mares de la ingle y piedras

 

Tal vez sea momento para gritar

gritar callarse volar enredo

tal vez es momento de sembrar o romper el bulbo

dejar marchitar las semillas o florarlas

Tal vez es momento de encallar o salir al agua

infinito vaivén en la duda de la espuma

y mis ojos mi nudo

-lagrimando batiendo diente comisura-

por fin den con la libertad que necesita mi pecho

 






sábado, 11 de abril de 2020

El que más me gusta

Aclaración: No sé si es correcto, no se si está dentro de las normas del buen escritor pero debo decir que no me importa. Voy a publicar acá mi poema El diamante y lo hago porque es el único poema que me gusta completamente. Un poema sobre el que no tengo dudas. Ahí va, con todo descaro.



EL DIAMANTE

Desestructurado el diamante. No obedecerá el mar a los reclamos;
quedará parado el mundo frente a la marea
y no se dará la coincidencia.
Así está mi vida frente a la tuya;
así estará a pesar de todos los escándalos del orbe;
perdurará de esta manera aunque la paz sea condescendiente con los conejos y yo, 
desde la subasta de mi afecto, quedaré muda de él aún sedienta.


Es una inflexión; la síntesis de no ser el mar y de mirarlo compulsada a convertirme.
Agua y agua en mi deseo y su sordera. Agua y agua en la mujer que espera no se sabe qué buque desde un cuento donde Onetti duerme su desesperanza.


Desestructurado el diamante. El mar actuado.
Lejos y lejos el agua zarpa sin mí y sin la dama del muelle.

miércoles, 26 de febrero de 2020

NO A LAS PALABRAS O ÚLTIMA NOCHE DE CARNAVAL




abandonada a todos los nudos de la circunstancia
mi boca
que muchas veces quiere decir y no dice
se abre como buzón para encontrar el sabor que esté más cerca

la poesía
tirada como si la hubiera querido hundir en el barro
anda apareciendo por ráfagas pero no logra escribirse por mi mano

una multitud de palabras
el brillo que quedó del beso de la sobrina
la noche enredada en el viento de Plaza Irlanda
el sonido de los bombos
los ojos de Ana…
todo me atraganta
se convierte en hielo irreverente que hiere con un ardor de silencio

¿desde hace cuánto están callando mis manos?
por qué dejé que la palabra se convierta en transparencia
dónde me perdí

el cuerpo se movía como si fuera fértil o esbelto
dos cosas que no volverá a ser aunque se esfuerce
pero la mano todavía puede diluir el nudo
el entrevero
lo que ciega y enluta días y noches con elecciones de dudosa procedencia

no sé
no entiendo por qué dejo que gane la batalla
esta sorda manía de no hablar
por qué dejo escapar mis luces esporádicas pero regulares
y las arrincono en un nudo inestable que pide llenar el envase de comida con la intención –parece- de un posible desatarse


Febrero 2020, Irene Frydenberg

miércoles, 12 de febrero de 2020

Una página ininteligible




Ahí están mis ojos
recorren una página ininteligible donde la cultura del día se les escapa
ni nombres, ni liturgias, ni signos de estilo o disciplinas
tienen el aire que mi barrio me colgó al cuello.

Como un vigoroso para siempre nace ignorancia, sus amigos,
una cohorte de sabihondos que de verdad saben y dicen palabras que mi árbol todavía no ha integrado.

En la avenida no encuentro la frase,
en el parque se me perdió lo que otres habitan o mencionan o embellecen con gramáticas actuales y espontáneas
que mis modales no logran concebir.

Y yo quise ser original o vanguardista o creadora
yo quise inventar conjugaciones exitosas, sesgos, transversalidades, relatos, narraciones, singularidades, parcialidades, enajenaciones, destajos, invocaciones, fantasmas, cercenamientos y sentidos…
solo llegué al balcón donde mis gatas hacen equilibrio
y el ruido de la calle Emilio Mitre me dice que ya son las cinco de la mañana y todavía no he dormido.


lunes, 22 de julio de 2019

Días de pesadillas



el sueño
un sueño
más de un sueño o miles el mismo sueño
días de pesadillas donde las habitaciones se vuelven invivibles
las casas están cruzadas por obstáculos con forma de bidet
las tías
las tías muertas o suicidadas se arremolinaban en la red de caños
y nada
nada de felicidad era posible para dar a mi hijo

todo
un todo impreciso de ¿cuántos días o cuántas noches? me dejaron desnuda y desprovista de herramientas
hasta hoy
despierta y a media máquina todavía
tiemblo al ver la comodidad de mi habitación por miedo a que desaparezca debajo del brazo de ese padre regalador de heces que aparece y aparece tantas veces y en tantas personas

la vida debe terminar antes de tanto dolor
antes de tener tanto para soñar y no ser recordado y aun así sufrirlo como el aire recién respirado entre la angina y la bronquitis

me despeino
adeudo
estafo y arruino sin límites…
de los ángulos solo caños y viejos automóviles impagos
adjetivos indecibles que la historia me adjudica
y andar –traidora- como semilla envenenada
llorosa abriendo el cajón donde la documentación dice que soy yo
yo misma
la que se ha perdido en el laberinto de las defraudaciones
y la pesadilla
la continuidad de estos días entre la fiebre y la flema sea una realidad que aunque paralela, sea tan cierta como la radio sonando en el baño

lunes, 15 de julio de 2019

Ella sonríe





sobre una foto de Aixa Alcántara
 #MIVIDAENLASESCUELAS


Un espacio / un vacío,
el blanco como lo inocultable
y ella que sonríe.

Qué será ese armario que nos invita
o el escritorio abandonado a su suerte…
hermanos en desgracia
-los abandonados-
nos empujan a lamer las angustias del otro
como si fueran propias.

Y la pizarra habla
-no entiendo su idioma escolar-
pero habla en gráficos
mientras puedo seguir viendo

a ella que sonríe. 













martes, 9 de julio de 2019

Un hombre, un camino (sobre una foto de Claudia Gonzalez Chiappe)



Un hombre se asoma al desconcierto del camino.
No acomete la reja ni las flores.
Deja su estarse quieto a medio paso de la posibilidad de salir
o entrar.
Tal vez las flores
luciéndose en su primerísimo plano
lo amedrentan.

La belleza no es para todos
o por lo menos
no es para todos en todo momento.

Hojas que tal vez tienen un nombre
y que son orgullo de los botánicos
no son nada para él en este sendero de pedregullo
desde donde la pregunta será
otra vez
¿hacia dónde ir?

miércoles, 6 de febrero de 2019

Estamos armadas






Poema instantáneo dedicado a I. C.



En la encrucijada de las batallas familiares
duerme nuestra niña,
allí somos lo que fuimos una vez 
para el ojo estrábico de la madre triste y el padre todopoderoso.

No nos dejemos empujar hacia allí
ya somos mujeres
y estamos armadas.