a David
Sus ojos ven y miran mejor que los míos.
Tiene un aire como de estar más allá
pero se hunde
en dudas que resuelve
con un salto de guirnalda por la casa.
Ha mejorado todo lo que recibió,
lo ha ilustrado de personas con voluntad de dar
y sonríe
con sus hombros y sus dientes
escalando, de la alegría, su moderación
y su locura.
Fue por caminos que yo no imaginaba,
abrió puertas que yo no sabía que existían;
me enseñó a no atacar a ciegas
y cortó, con precisión,
los restos de machismo que todavía navegaban en mi lenguaje.
Siempre temí por su futuro / hoy estoy tranquila
y juro que tal construcción la hizo él
con sus ladrillos.
Yo lo miro, me emociona;
algunas cosas que hace no las entiendo,
no conozco a fondo su trabajo pero él sonríe.
Eso me alcanza.
lunes, 31 de julio de 2017
viernes, 9 de junio de 2017
El camino a casa
Con la
muerte a mi favor y día a día, el invierno se construye.
Vengo de
una estirpe sin nobleza.
De un país
que no conozco y del que no se su nombre.
Tal vez mis
abuelos supieran nombrarlo.
Entonces,
las raíces se deshilachan.
De dónde
vengo.
Con la
muerte a mi favor me acerco a julio mirando series en continuado.
La sociedad
me dice que hay dos modos de quererla y no lo logro.
Fui a la
verdulería.
Encontré lo
que buscaba en el supermercado chino y airada de lágrima se resbalaba la idea
de un futuro precario.
El cordón
de la vereda me anunciaba el final del recorrido.
No había
carnaval en mi ceja.
No pude
hacer mi dibujo con rimmel por debajo de los ojos.
No escondí
mis ojeras.
Canté una
llovizna que arrullaba al trapito de la cuadra y me mordí los labios.
El día
estaba perdido.
El
vaticinio se cumpliría si no me atrevía a cambiar el camino a casa.
jueves, 8 de junio de 2017
Hace frío
Algo canta con el resfrío de la tarde.
Hace frío.
Las redes sociales me hunden en la desesperación del mudo.
No hay árboles resistentes, todos han quedado si hojas.
Las ramas, desnudas, dicen que el barrio ha muerto de tanto buscar un futuro burgués.
Me anudo.
Se me viene encima la idea de una billetera que va a matarme de hambre y quedo sin cimientos.
Estoy siendo vulnerable.
Estoy quedando sin alrededores amistosos.
Mi cabeza se hunde en la desesperada Irene que no puede dar aliento.
En la niña Irene.
En la muñeca colgada del balcón en el recorrido del colectivo 7 hace un siglo.
La tarde de jueves disuelve los acuerdos. El Papa se me escapa entre los dedos.
La religión de mis socios me encabrita.
Hace frío. No es un gran frío. Es una embestida de la orfandad.
Es un lazo con la fobia, una ansiedad.
La terrible impresión de que no voy a poder salir airosa.
Hace frío.
Las redes sociales me hunden en la desesperación del mudo.
No hay árboles resistentes, todos han quedado si hojas.
Las ramas, desnudas, dicen que el barrio ha muerto de tanto buscar un futuro burgués.
Me anudo.
Se me viene encima la idea de una billetera que va a matarme de hambre y quedo sin cimientos.
Estoy siendo vulnerable.
Estoy quedando sin alrededores amistosos.
Mi cabeza se hunde en la desesperada Irene que no puede dar aliento.
En la niña Irene.
En la muñeca colgada del balcón en el recorrido del colectivo 7 hace un siglo.
La tarde de jueves disuelve los acuerdos. El Papa se me escapa entre los dedos.
La religión de mis socios me encabrita.
Hace frío. No es un gran frío. Es una embestida de la orfandad.
Es un lazo con la fobia, una ansiedad.
La terrible impresión de que no voy a poder salir airosa.
jueves, 1 de junio de 2017
Yo quería ver tus ojos
Yo quería ver tus ojos
convencerme. Quería ese mar en mis manos.
Quería todo lo que pudiera secarme la sed.
Quería abrazar el mundo con tus notas.
Quería los silencios.
Pero la hora no era la correcta.
El día ya era pasado. Un siglo –cosa de poca monta-
resultaba un universo infranqueable…
No prosperaría mi deseo.
Y como tantas cosas / tus ojos quedarían para un futuro informe.
lunes, 13 de febrero de 2017
Otro insomnio
Suplicio del insomnio
el cuello cargando con sus cuitas
la luz de artificio que rompe la cortina
y un nada será igual
que se repite todas las noches.
Es el espectáculo de mi cuerpo
que no puede replegarse y electriza.
Es la noche en guerra
abandonando sus juegos porque necesita continuar
no sé qué asunto que por el momento desconozco.
el cuello cargando con sus cuitas
la luz de artificio que rompe la cortina
y un nada será igual
que se repite todas las noches.
Es el espectáculo de mi cuerpo
que no puede replegarse y electriza.
Es la noche en guerra
abandonando sus juegos porque necesita continuar
no sé qué asunto que por el momento desconozco.
lunes, 28 de noviembre de 2016
Nuevo capitalismo
una uña clavada
un barrilete deshecho
una montaña de latas usadas
una zanja
un lodazal
la angustia de ese domingo
la vorágine del vómito
un estrangulamiento
esa castaña atravesada en la garganta
ese hueso de pollo lastimando
la mugre olvidada
el relleno de una ex empanada
restos de pizza cercados
una fractura expuesta
un callo que no deja de rozar
un forúnculo sin boca
la herida infectada
heces de perro en mitad de la vereda
la paloma a medio morir
fetideces de la ciudad se ponen a residir en la política de
hoy
¡escapemos!
no nos queda mucho tiempo
domingo, 20 de noviembre de 2016
Tengo ante mí el diario de hoy
tengo ante mí
como en un juzgado
el diario de hoy
y mi cierta mirada
la duda
su constante martillo
me parte el cráneo
y se ahorca cuando llega a la garganta
no puedo traducir
lo que nada en mi cabeza
no tengo verdades
solo unas ideas vagabundas
que no piden permiso
ni se hunden
tengo ante mí
como ante el secretario del juzgado
el diario de hoy
y mientras un gobierno destruye
los nuestros se desatan
y mi cabeza se pierde en el descrédito de sí misma
unas pocas certezas
dos o tres ideas
no alcanzan para estar tranquila
las vagabundas de mí
no logran unir palabra con palabra
tengo ante mí
verdades de los otros
algunas coincidencias
y el mar de mis pensares
rondan mi ola de incertidumbre
y el dolor por mi silencio
la incerteza
cierta descredulidad
a veces creo que no se
otras
pienso que solo no puedo pronunciar sus nombres
me disculpo
pienso que estoy hecha para el lenguaje poético
o la canción
tengo ante mí
el diario de hoy
y veo el mundo de estos días
mientras tomo mi mate con sacarina
el cuerpo ajado de dormir mal
y una insistente fatiga que augura malos días
martillea sobre mis cejas
el deber ser de los militantes
y la esbeltez de las bailarinas
en medio
yo y el diario de hoy
acusante
acuciante
estoy rodeada de gente que sabe lo que dice
todos pueden explicar claramente las cuestiones
y yo
me suspendo
creo entender y cuando entiendo
mis ideas vagabundas rumban para otro lado
el baile de las perdidas
si
el mate no se toma con sacarina
así como exigir cuál es la mejor política de alianzas
dudo
el diario de hoy extrema mis debilidades políticas
he aprendido
últimamente
que lo mejor es callar
así lo hago pero eso mismo me obliga
a escuchar más profundamente
y arranca como nuevo
el círculo dudante
jueves, 17 de noviembre de 2016
Arrecia la noche
arrecia la
noche
amenaza con
gotas de una lujuria que viene desde el siglo pasado
y mientras
las uñas crecen
una luz de
lo por venir implanta sus dudas
hubiera
sido lindo pasar unos días en el mar
o tal vez
andar con
los pies en el río de San Esteban
pero no
la
naturaleza, en mí, es el jugo de limón refrescando mis axilas
y las
maniobras de la cuchilla cuando corta la fibra de la carne del pollo
avanza la
noche
un viento a
que llovió en otro lugar golpea mi ropa
el balcón apenas
se extiende
mientras me
encierro porque la gata está en celo y no se la daré a los bandidos
crece la
noche
el borbotón
de vino dulce que tomé en la cena se mudó a mis mejillas
tal vez
hubiera sido más útil repartirlo
regalarlo
al lunes que alimenta a los pobres del barrio
debo
espantar el gusto por el alcohol y lo hago
resignando
fiestas o juntas enredadas
inunda la
noche
elijo mis
manos
refuerzo
los colores de la laringe y doy a beber algunas notas
es mi sino
la
fatalidad de estar y ser aquí y ahora
papiro que
se arruga y se desintegra aunque lleve secretos en su trama
lunes, 24 de octubre de 2016
¿Quién eras?
Quién eras,
quién seguís siendo.
Llueve en
sábado y tu cara se asoma a mis cejas con el aluvión de la sangre
una tu
sonrisa muestra apenas los dientes y no logro descubrir
dónde está
la mirada de la ley / la mirada del que ama.
Me
reconozco atada a tus muertos
rodeada por
los brazos de tu centro en el mundo y ahogada de tu medicina beatífica.
Algo
angelical suena a vulgata.
Algo
marcial también
y la sensación de estar siempre en el error me hacen caminar de
modo extraño.
Ahora lloro
como si fuera una nena enancada en el dolor de haberte fallado pero por qué.
Cuáles eran
las expectativas…
Mordaz, una
Irene claudicante se postra ante el pasado y gira vals edípico como en El
Padrino.
Sos Marlon Brando, sos el desordenador, sos el viernes por la noche,
sos el victimario.
Sos todos
los hombres de espalda ancha que he amado y atávica
renuncio a
la felicidad de pasar por el aro de fuego.
También sos
la columna que cae.
También sos
la columna que cae sobre mi espalda.
También sos
la columna que pisa la cabeza de mi hermano.
También sos
la mano que abraza al cruzar la calle.
jueves, 29 de septiembre de 2016
Este cuerpo
Este cuerpo
adornado de todas las desdichas y las desprolijidades
es el lugar
donde alguna vez albergó la placidez y las pasiones.
Tiene un arco
que vuelve a ser mi madre y duele en su sonrisa de pájaro caído
buscando no morir
bajo sus propias balas.
Este cuerpo de
hoy se hizo día a día
con todos los rincones del hambre
con canciones
rutinarias y holgazanas y una modorra que venía a cuento de locura.
Este cuerpo de
hoy expulsa los encuentros
denosta los
abrazos y evita el amor sufriente y el feliz.
Ha venido
creciendo al ritmo de los bailes no bailados
los pasos no
dados y las palabras que repetí sin sentido.
Este cuerpo me
cobija
me deja cerca
de la teta que mamá apenas me dio y me la inventa –para mí sola, todo el
tiempo-.
Todo lo quiere
ya.
Todo lo
necesita.
Pide seguir con
sus rutinas ingirientes para no jugar al tenis con su futuro. Ve en todos lados
el acantilado final de los dudosos y masculla…
Este cuerpo
cobija las noches donde el amor de papá tenía nombre y se soltaba sobre la mesa
y no había duda y no había escarnio.
No había que
hacer nada más que mirar el Teatro de Gas del Estado y sentir que éramos
familia y todo estaba bien.
Este cuerpo de
hoy sufrió hombres enloquecidos que hicieron de él su quiosco de golosinas y
gozó de otros que encontraron en él su refugio, su hogar, su buenaventura.
Este cuerpo
apenas pudo conocerlos. Pasaron, pastaron, posaron y se fueron o los fue. Queda
el recuerdo de un placer y una pelea que no quiero repetir.
Este cuerpo de
hoy tiene murallas. Ha construido un cerco de adoquines desde donde no es
posible ver muchas cosas aunque las sepa.
Dio de comer a
un niño. Abrazó a tantos otros y se solazó con el placer de la vida que se
inicia.
Hoy no puede
doblarse, no baila y no camina. Apenas vuela los sábados de madrugada cuando
pone una película de amor y
se conmueve.
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